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Tim Guenard


Participará en las próximas ediciones de Madrid y Sevilla de 2009

Tim Guénard es un ejemplo impresionante de superación personal. Supo dar la vuelta a su destino y remontarse al hombre resentido, violento y deshumanizado que podría haber llegado a ser. Abandonado en una carretera por su madre cuando contaba sólo tres años de edad (lo ató a un poste de electricidad) e inmovilizado en la cama de un hospital durante dos años como consecuencia de los golpes propinados por su padre cuando tenía cinco años, Tim fue un niño con el corazón y el rostro destrozados. A los siete años entra en un orfanato, sufre el maltrato institucional, el desprecio, el aislamiento afectivo y acaba en la "casa de los locos".

En el reformatorio aprende a pelearse. Las desilusiones y la carencia de amor fueron creciendo a medida que fue pasando por diversas familias de acogida. Su corazón se endureció poco a poco hasta acabar en las calles de París ejerciendo de chulo, gigoló, empleado de ultramarinos y boxeador. En un mundo gobernado por la humillación, sólo el odio lo mantuvo en pie.

A pesar de la adversidad descubrió que también existe la solidaridad y la amistad, encontró algunas personas clave, con las que estableció un fuerte vínculo afectivo, que le marcaron un camino correcto que decidió seguir. Junto a esto, su sensibilidad artística, y una innata capacidad de superación, el amor y el perdón, detendrán la rueda de este viaje en caída libre hacia la nada. Hoy Tim Guénard es un hombre feliz que vive en el sur de Francia, cerca de Lourdes, ejerciendo de apicultor. Casado y con 4 hijos se dedica a ayudar a los que le necesitan. "El hombre es libre de alterar por completo su destino para lo mejor o para lo peor. Yo, hijo de alcohólico, niño abandonado, he hecho errar el golpe de la fatalidad. He hecho mentir a la genética, ese es mi orgullo”.